Sentido y propósito >


Encontrar el propósito de la vida es de vital importancia en medio de la vorágine de este mundo acelerado que parece no tener sentido. ¿Tiene sentido nuestra existencia?, ¿tiene propósito esta vida?, estas y otras similares no son de fácil respuesta, pues convergen en ellas cuestiones de orden filosófico y teológico. Hace falta adherirse a una filosofía de vida y a una posición teológica. Desde la posición que plantea este autor, si, la vida tiene sentido, y si, tiene propósito. Confluyen aquí dos visiones, dos fuentes que se unen, se abrazan, se mezclan hasta formar una sola corriente, una visión filosófica de la vida en la cual se profesa que si la vida tiene sentido, un sentido que no es dado sino que se le es adjudicado por cada uno de aquellos que la viven, o más bien que le puede ser adjudicado, pues es ante todo un sentido potencial, un llegar a ser, una posibilidad latente a cada momento, posibilidad que no se encuentra a simple vista, sino que se encuentra oculta dentro de la persona misma, y que depende en gran medida de la axiología de cada uno. Por otro lado, cuando me refiero a propósito piense en una intención original, y es de aquí donde creo firmemente que la posición teológica es vital. Puesto que hablar de propósito se presupone una autoría, un ser quien tenía esta intención original, este ser: Dios, crea a la humanidad de acuerdo a un diseño, no simplemente se le dejó a que las fuerzas de la naturaleza le moldearan, sino que se le diseñó con todo el potencial de alcanzar aquel propósito o intención original.


De ahí que encontramos en estas dos palabras “propósito” y “sentido” dos vertientes que convergen, en la primera, la intención divina, que apunta a un “debería ser”, y por el otro lado evitando caer en un determinismo teológico, se apunta a la responsabilidad humana, en donde cada cual está comprometido a darle sentido a cada momento de su existencia enfilándose a un “puede ser” que se ajuste a aquella intención divina original.


Saliendo del determinismo.


Los determinismos han acompañado el pensamiento del ser humano, por siglos. Podemos encontrar diferentes tipos, el primero a mencionar: el determinismo teológico, pensamiento que ha imperado en las diferentes teologías, las cuales suponen que Dios ha trazado un camino o más bien un destino inexorable, delante del cual es imposible poder escapar. Este determinismo a mi entender escapa a una adecuada interpretación bíblica, pues si bien es cierto en la escritura habla de predeterminación, este concepto teológico (según mi entender), realmente apunta a un plan original, de Dios es el Padre en Cristo Jesús. Quien no solo fue predeterminado desde el principio para realizar la obra salvadora para la humanidad, sino quien el mismo tomó la decisión de realizarla por su propia voluntad. Y es en ese Cristo que nosotros hemos sido predestinados, en tanto estemos en Cristo tenemos ese destino.


Optimismo trágico.


El optimismo trágico es una idea acuñada por el creador de la Logoterapia, el psiquiatra Vienés ya fallecido Viktor Frankl, esta da la idea de que todo ser humano enfrenta en diferente medida a la siguiente triada: sufrimiento ineludible, con la culpa inexcusable y con la muerte inevadible. Analizando personas que se han enfrentado con éxito a este tipo de circunstancias se observa que han transformado el sufrimiento en servicio, la culpa en cambio, la muerte en estímulo responsable.


Esta actitud optimista ante lo trágico nos capacita para darle un sentido a cada experiencia sea está de cualquier índole pues no depende de la circunstancia en sí, sino a mi interpretación del momento, a una “hermenéutica de la vida”, esta me permitirá responder a un propósito más alto, y esta actitud optimista es esencial para darle sentido a la vida.


Es así como se puede indicar que existe una tensión entre el “Propósito” que podemos definir como “un podría ser” una posibilidad divina como antes se explicó, y el “Sentido de la vida” que es un “debería ser” que es una decisión humana que alinea la circunstancia con el “propósito” o como diría Viktor Frakl con el “Supra sentido”.


Esto para aquellos que somos creyentes ofrece una enorme claridad pues no es una existencia en el vacío, sino que permite establecer la ruta entre el “Propósito” o el punto focal al que nuestra vida se dirige y el “Sentido” que es el momento en que me encuentro.


Autor: Lic. Josué Brenes Araya.

http://lalogoterapia.com/el-optimismo-tragico-y-la-logoterapia/ recurso obtenido de internet el 25-09-16